Se ha establecido una relación entre la urbanización y la temperatura, ya que las ciudades suelen ser más cálidas que las zonas rurales circundantes, lo que genera el conocido efecto de isla de calor. Sin embargo, lo menos conocido es que esta isla de calor urbana también afecta a las precipitaciones, causando que llueva mucho más en las ciudades que en las zonas rurales.
Un estudio reciente publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) revela que en más del 60% de las ciudades estudiadas alrededor del mundo, las precipitaciones son superiores a las de las áreas rurales circundantes. Esto puede llevar a consecuencias graves, como inundaciones repentinas en las zonas urbanas a medida que aumenta la densidad de construcción en las ciudades.
El estudio analizó datos de precipitaciones recogidos por satélites y sistemas de radar en 1,056 ciudades entre 2001 y 2020, demostrando que las diferencias en las precipitaciones entre zonas urbanas y rurales dependen del clima local. En ciudades como Houston, Ho Chi Minh, Kuala Lumpur, Lagos y Miami-Fort Lauderdale-West Palm Beach, las diferencias en precipitaciones son especialmente notables.
En Europa, las ciudades del norte y centro no experimentan tantas precipitaciones extremas como las del sur. La explicación radica en que las áreas urbanas tienden a concentrar la lluvia en un lugar, lo que puede generar fuertes precipitaciones. Los edificios altos juegan un papel clave al bloquear el viento y promover la formación de nubes, lo que aumenta la lluvia en las ciudades.
Según los investigadores, la densidad de población urbana tiene un papel importante en las precipitaciones, ya que la creación de áreas urbanas densas y altas, así como las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyen a un mayor calor urbano. Esto plantea desafíos en el diseño de sistemas de drenaje para prevenir inundaciones. Es crucial considerar las particularidades de cada ciudad en este aspecto.